El puertorriqueño, Bad Bunny, protagonizó uno de los espectáculos más comentados de los últimos años. Su actuación en la Super Bowl LX no solo destacó por su despliegue visual, sino por ser un show interpretado casi íntegramente en español, algo inédito en un evento de esta magnitud.
El artista abrió con “Tití me preguntó” mientras sostenía un balón con el mensaje “Together We Are America”, una declaración de intenciones que marcó el tono de toda la presentación: unidad, identidad y reivindicación cultural.
Lady Gaga, la aparición sorpresa que confirmó los rumores
La presencia de Lady Gaga fue uno de los momentos más celebrados de la noche. La artista apareció con un diseño azul del chileno Diego Cajas para interpretar junto a Bad Bunny una versión especial de “Die With a Smile”. Ambos compartieron después un baile al ritmo de “Baile inolvidable”, consolidando una relación artística que lleva años gestándose y que ha generado titulares desde su primera colaboración en televisión.
Ricky Martin y la carga política del show
Ricky Martin se sumó al espectáculo con una interpretación a capella de “Lo que le pasó a Hawaii”, una canción que denuncia el desplazamiento de comunidades y la privatización de recursos naturales. Su aparición reforzó el tono social del show, que ya había quedado claro con la presencia de símbolos culturales latinos y mensajes directos sobre inmigración y justicia social.
La estética latina como protagonista
El escenario estuvo repleto de elementos reconocibles para millones de espectadores latinoamericanos. Las sillas de plástico blancas —presentes en patios, fiestas y reuniones familiares en todo el continente— se convirtieron en un símbolo central del espectáculo. El show incluyó escenas de bodas, familias bailando y momentos cotidianos que Bad Bunny ha reivindicado en su obra reciente, especialmente en su álbum “Debí tirar más fotos”.
El inicio del espectáculo incluyó un guiño al boxeo con la aparición de Xander Zayas y Emiliano Vargas, dos figuras destacadas de Puerto Rico y México. Su presencia evocó una rivalidad histórica y añadió un componente deportivo y cultural al show.
Bad Bunny ondeó la versión de la bandera de Puerto Rico con triángulo azul claro, asociada al apoyo a una isla libre e independiente. La elección no fue casual: cada elemento del espectáculo estuvo cargado de intención política y de reivindicación identitaria.
“El Apagón” y la crítica a la infraestructura de la isla
Durante la interpretación de “El Apagón”, el artista se subió a una línea eléctrica, recordando los problemas energéticos que Puerto Rico arrastra desde el huracán María. Fue uno de los momentos más simbólicos del show, conectando música y denuncia social.
El espectáculo culminó con un mensaje proyectado en el marcador del estadio: “Lo único más poderoso que el odio es el amor”. Bad Bunny cerró su actuación mencionando uno por uno los países del continente americano, subrayando que “América” es un territorio compartido y no un sinónimo exclusivo de Estados Unidos.
La lista de invitados fue extensa y variada: Karol G, Cardi B, Jessica Alba, Young Miko, Pedro Pascal y Alix Earle formaron parte de la sección conocida como “La casita”, un elemento ya habitual en los conciertos del artista. Su presencia reforzó el carácter coral y celebratorio del espectáculo.

